Fisiología de los besos
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Fisiología de los besos

Previa del artículo día del beso

La acción de besar a alguien es una de las expresiones de sentimientos más puras que puede demostrar el ser humano, por lo que el llevar a cabo esta acción conlleva algunos procesos que tal vez no conoces. En el artículo de Diego E. Ruiz, te presentamos algunos de los procesos mentales y fisiológicos que rodean a esta acción.

 

Fisiología de los besos

 

Compartir un beso con una persona es una acción común en nuestro día a día, no obstante, la aparente simplicidad de hacer esto tiene procesos corporales complejos. Al pensar en besar, nos vienen a la mente por lo menos tres tipos de besos; los pasionales que compartimos con nuestras parejas sentimentales, los fraternales que les damos a nuestros hijos, padres o familiares, o los besos de amistad o de saludo destinados a personas en nuestro entorno. Dependiendo de cada beso, hay cambios en la composición de neurotransmisores y actividad cerebral de nuestros cuerpos.

En occidente, los besos que compartimos con nuestros amigos tienen una carga mayor en el aspecto social y cultural que en lo fisiológico. El tradicional saludo de beso se da como una señal de amistad y representa una acción que no denota hostilidad en un ambiente casual. Es común que saludemos de esta forma a extraños que nos son presentados dentro de un grupo social cercano como un mecanismo de demostrar paz en ese entorno. Dicha harmonía es la que provoca algunos cabios fisiológicos en nuestro organismo.

En nuestro cuerpo, cuando saludamos a alguien con un beso nuestro sistema de lucha-o-huida se desactiva, bajando los niveles de adrenalina y norepinefrina de nuestro cuerpo; asimismo se regula nuestra respiración y frecuencia cardiaca. El estar con un grupo de amigos desencadena reflejos evolutivos que nos dan una sensación de seguridad, siendo el equivalente a estar con tu “manada” que ofrece protección a sus miembros. Algo similar ocurre con las personas con quienes compartimos besos fraternales.

Por otro lado, dar beso a un familiar o amistad cercana involucra procesos más complejos que los que ocurren al dar un beso de amistad. Cuando una madre besa a su hijo, ocurre una liberación de serotonina en el cerebro de ambas personas; este neurotransmisor está involucrado en los procesos de relajación corporal, por eso recibir un beso de alguno de tus padres se siente reconfortante. Aunado a la acción de besar, el sitio donde se besa puede provocar una liberación mayor o menor de este neurotransmisor. Proporcionar un beso en la mejilla es lo más común, asociándose así a una liberación basal de serotonina, seguido de los besos en la cabeza y finalmente los besos en la frente siendo los que se asocian a una liberación mayor de esta sustancia. El besar a los hijos en sus labios no es algo común ya que esto se realciona más al último tipo de besos; los pasionales.

El beso pasional produce la mayor cantidad de cambios fisiológicos y mentales en las personas involucradas. Mientras que los dos tipos de besos previamente mencionados producen un efecto de relajación y seguridad, el beso pasional se relaciona principalmente a dos factores: el sexual y el motivacional. Los besos de carácter pasional se dan en regiones erógenas como los labios y cuello e involucran órganos como la lengua, teniendo un impacto nervioso mayor por la cantidad de terminaciones neuronales en dichas regiones. El estimular más nervios genera una liberación mayor de sustancias en el cuerpo; en este caso se secreta serotonina, dopamina, adrenalina y ocurre una estimulación de nuestro sistema límbico, donde dicho sistema nervioso se encarga de nuestro centro de placer y recompensa.

A nivel psicológico, la gente besa cuando existe una relación afectiva por lo que se puede decir que besar a una persona de forma pasional conlleva una mayor carga emocional que involucrarse de forma sexual. Las personas en una relación emocional que se besan de forma regular, reportan sentirse más felices que aquellos que no se besan o que se encuentran solteros. Asimismo, el besar a tu pareja usualmente tiene tres finalidades psicológicas: iniciar o estimular un acto sexual, lograr algún fin no sexual como convencer a tu pareja de llevar a cabo una actividad, y finalmente el demostrar afecto. Todos los besos son diferentes y conllevan múltiples reacciones en nuestro cuerpo y mente, por lo que entenderlos puede mejorar tú día a día.

 

 

-Diego E. Ruiz

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