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Para lucir una increíble navidad

Todos queremos llegar a la navidad y las fiestas de fin de año luciendo de la mejor forma posible. “Me compré un vestido para el brindis de la empresa”, “llevo mi reloj nuevo para el convivio”, “ya tengo la cita para las uñas y el retoque de pestañas"; pensando e invirtiendo en cómo vernos elegantes, exitosos, seguros y confiables, para que los demás vean lo que según nosotros “queremos proyectar”.

 Embellecemos nuestros rostros y cuerpos con artificios materiales sin darle importancia alguna a nuestro interior y no sólo estoy hablando de una adecuada alimentación, ejercicio, beber agua, tomar el sol  y tantos y tantos consejos que leemos en revistas de moda o escuchamos en alguna consulta médica. Me refiero a todos nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones.

 Pensamientos positivos, ¿por qué están tan de “moda”? Quizá porque es el momento en el que el planeta, la humanidad, nuestros niños, la naturaleza que nos rodea más los necesitan. Si tan sólo fijáramos la atención en todas las cosas buenas que nos rodean (despertar cada día, un desayuno caliente, nuestra casa, ropa, trabajo, los seres queridos, nuestra relación con la Divinidad, etc.) dejaríamos de poner atención a todas las noticias malas con que nos bombardea la televisión, el radio y las redes sociales. Comencemos a ver lo que “sí hay”, tengamos pensamientos de salud, abundancia de cosas buenas y perfectas, bienestar y protección para todos. El tiempo y la energía que se invierte en pensar de forma negativa es exactamente el mismo en hacerlo de forma positiva, ¿por qué no intentarlo? Al pensar y fijarnos en lo que sí hay, automáticamente llegarán a nosotros sentimientos de gratitud, de amor, de ganas de compartir, de ayudar, de interesarnos en el prójimo pero también de trabajar con nosotros mismos, ésta época es una excelente oportunidad para “echarte un clavado” en tu interior y ver qué cosas se quedaron pendientes este año y no haz resuelto y quiero hacer hincapié en una muy importante; el perdón. El perdón, en primer lugar para ti, por todo lo que quisiste hacer y no hiciste por cualquier razón, perdón por todos los proyectos que no se concretaron, perdón por todos esos propósitos que hiciste a inicio de año y no cumpliste (sí, el famoso y conocido “voy a bajar de peso o voy a hacer ejercicio”), perdón por todas las buenas oportunidades que dejaste pasar, perdón por todas las veces que te enojaste con algún ser querido o tu jefe, perdón por dar tu máximo esfuerzo y aún así las cosas no avanzaron. Cuando logres en verdad perdonarte de todo corazón a ti mismo, te sentirás ligerísimo cual si hubieras hecho la mejor dieta del mundo para perder peso. Y si quieres sentirte mucho mejor, prueba perdonar a todos los que te han hecho daño. El rencor, el odio, la venganza son como venenos, que corroen y destruyen la parte más bonita de todos nosotros, nuestro corazón, nuestra alma, nuestra esencia. Perdona y olvida de verdad en primer lugar por ti, para tu beneficio propio y luego el de los demás. Si tu Divinidad te perdona todos los días, ¿quién eres tú para no perdonar? Si tu mente y tu corazón están llenos de la maravilla de la salida del sol todos los días, de la sensación de la toalla caliente al salir de la ducha, del recuerdo del aroma de tus hijos cuando te abrazan, de todos los semáforos en verde que te tocaron camino al trabajo, emitirás sólo palabras de aliento, de apoyo, de mensajes propositivos, dejarás a un lado la crítica y el juicio porque estarás más interesado en todo lo bueno que te rodea, serás de ésa gente que como dicen “suma” , tu piel, tu rostro, tu semblante y hasta tu forma de caminar cambiarán cual si hubieras tomado el mejor tratamiento antienvejecimiento. 

Esta navidad invierte en “adornarte” internamente, pon guapo tu corazón, sácale brillo a tu mente, lustra tus palabras. Regálate un kit de pensamientos de abundancia de cosas buenas, de fortaleza, de salud, de bondad, de confianza en tu real ser. Unas vitaminas de fé, amor por ti y los que te rodean, humildad, sabiduría, paz. Un shot extra de perdón y compasión. Un tónico de buena voluntad. Un tratamiento reductivo de enojo, dolor y crítica. Y sobretodo, usa la vestidura más hermosa que posees: la expresión de tu alma pura, divina y perfecta.

Con amor:
Dra. Ma. Guadalupe López León
Escuela Metafísica Conny Méndez Verde Luz

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