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Los antojos hablan por ti

¿No les pasa que en estos días de estar en casita de repente nos vienen unos antojos incontrolables? Podría parecer que solo es por el encierro y hasta cierto punto tiene lógica pero déjame decirte que también esto está relacionado con lo que nos está queriendo decir el alma.

En el programa Mañanas de Alquimia, la licenciada Lissett Lara nos compartió desde el ámbito de la biodescodificación cómo es que estos antojos funcionan a nuestra vida y sobretodo, qué nos están diciendo porque como mencioné, puede que sí sea parte de lo que estamos viviendo pero en su mayoría, esto ya ocurría y con frecuencia. Al menos en experiencia propia te puedo asegurar que más de una vez sí me te ha pasado y es ahora que entiendo muchas cosas a las cuáles hay que prestar atención.

Hay que recordar y tener presente que nuestro cuerpo es nuestro templo y hay que prestarle atención en todo momento. Pero también tenemos algo que es nuestra alma y muchas veces sentimos que físicamente estamos sanos pero ¡oh sorpresa! ¿también estás escuchando el alma? ¿Cómo es que nos podemos dar cuenta? Simple, a veces “el cuerpo dice y manifiesta lo que el alma muchas veces calla” menciona Lissett Lara. 

Tal vez por la situación que estamos viviendo, es que debemos estar más alertas a lo que nos dice y por ello aquí te dejo los antojos más comunes que nuestra conductora nos menciona y habla de lo que dicen y cómo poder reemplazarlo por otra cosa que sea más sano a nuestra vida.

El primero y que yo creo es el que casi todos hemos pasado por ese es el antojo del chocolate. ¿Qué te va a decir el antojo del chocolate? Habla de que te está faltando amor, sientes depresión y comerlo te produce ese sentimiento de bienestar e incluso de enamoramiento, por eso es que nos sentimos muy bien cuando lo consumimos. Ese antojo lo podemos cambiar respirando profundo y reflexionando sobre el amor en tu vida.

El antojo de la leche o todo lo que tiene que ver con lácteos: la emoción que sentimos es de estar desprotegidos, sentimos esa necesidad de mamá y lo podemos cambiar ya sea que alguien te apapache o tú mismo puedes hacerlo, ámate y apapáchate.

Alimentos crujientes como papitas, galletas, tostadas, etc: la emoción que lo produce es el estrés y enojo. Al sentir ese efecto de crujiente, descargamos la tensión que tenemos acumulada. Podemos cambiarlo escribiendo como en forma de un diario lo que sientes y quieres decir.

Algo que sea para masticar como el chicle: lo que genera este antojo es la tensión pero sobretodo la indecisión para elegir algo. Esto te produce sentirte más seguro al momento de decidir y encuentras calma pero lo puedes cambiar por la meditación, definir qué es lo que quiero decidir, traerlo a mi conciencia y ahora ver si eso está bajo mi control o simplemente no.

Antojo de algo grasoso: Eso pasa porque sientes que no disfrutas la vida, no hay placer omás bien no me lo permito que haya. El efecto que te produce es el de saborear pero no te preocupes, lo puedes cambiar por tener en mente qué actividades son las que disfrutas hacer y llevarla a cabo, tratar de llevarlas con gozo.

Ácido como los cítricos: La emoción es de estar desconcentrado, confundido y hay un enojo. Sientes con esto que lo puedes digerir y soltar y puede cambiarlo enfocándote en lo que realmente deseas, puedes hacer una lista si sientes que eso puede ayudarte.

A lo picante: Sentirás ese antojo cuando haya ira, rabia pero también flojera y debo reconocer que éste es el que más me da a mi. Esto quiere decir que te falta energía para vivir y el efecto que va a hacer en ti es de que te estás activando. Podemos cambiarlo haciendo actividades que ya has detectado que te activan.

Antojo de algo dulce: Es curioso porque este lo veo mucho en las personas dentro de mi círculo social. La emoción que los lleva a ahí es de la insuficiente alegría. Entonces lo dulce va a controlar tus nervios pero se puede reemplazar por una actividad física que nos guste y preferentemente 30 min como mínimo.

A lo amargo como la cerveza, el té de jengibre, etc: Este se antoja cuando hay una debilidad espiritual o quieres ser perfeccionista en todo. El efecto es de yo aguanto y siento que puedo todo. Lo puedo modificar en respirar profundo y decir “soy flexible y lo que hago es suficiente para mi”.

Hasta el momento, ¿te has identificado con algún antojo? La verdad yo ya llevo varios y cabe mencionar que estas emociones se pueden relacionar entre sí, puedes tener más de una o tener combinaciones. Por supuesto que hay más antojos en la lista que nos menciona Lissett pero estas son las que yo creo más comunes o al menos las que se hacen más presentes en la vida y en la situación actual que vivimos.

Recuerda escuhar tu cuerpo en todo momento, pues es de lo más sagrado que tenemos y debemos cuidarlo pero sobretodo, cuidar nuestra alma, siéntelo y cambia lo que no te hace bien por algo más saludable. Y ahora ¿de qué tienes antojo?

Si quieres conocer más sobre éstos puedes ir a ver el programa completo en YouTube dando click aquí o escucharlo por Spotify dando click aquí.

Artículo por Andrea Granja 

 

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